CICLO DE LA CONTRIBUCIÓN.

 

CUIDO MI PENSAMIENTO.

 

Dicen los expertos que tenemos alrededor de 60.000 pensamientos al día, cerca del 80% son automáticos, y la mayoría son negativos.

Hoy resaltaremos algunos aspectos, en cuadros para poder volver a estos puntos cuando queramos.

Los Pensamientos no son Hechos.

Esto es una excelente observación, porque a veces creemos que sí.

Lo que piense sobre algo o sobre mí, no lo hace real.

No existe.

Si tienes pensamientos tipo “Estoy gorda como una vaca y nunca podré estar mejor”, es probable que no lo controles, pero no lo hace real.

Sin embargo, el alimentar estos pensamientos, regarlos y permitirles su libre establecimiento, los afianzará y los volverá sólidos.

Tanto negativos como positivos.

Los Pensamientos que alimentas crecerán

Los pensamientos negativos que surgen en tu diálogo interno pueden estar alejándote del bienestar y afectando tu autoestima. ¿Qué tan consciente eres de que tienes

este tipo de pensamientos?

Todo comienza siempre con un cuestionamiento

¿Hay algo más que pudieras lograr o pensar para tu vida?

Tú eres la persona con quien más conversas.     

¿De qué manera te estás hablando?

¿Qué tan grata es la conversación que tienes contigo durante el día?

¿Predominan más palabras de amor o aquellas cargadas de críticas?

Todos los días aparecen pensamientos sin cesar con

los cuales entablamos un diálogo interno, pues estos nos comunican o inducen estados de ánimo, emociones o sentimientos.

Estos pensamientos ordenan ideas, ayudan a tomar

decisiones, a ejecutar tareas, a recordar información importante. También definen lo que creemos que somos como personas.

¿Identificas algunos pensamientos mientras están sucediendo en tu cabeza?

Los pensamientos algunas veces pueden ser hecho.

Es por esto que debes estar consciente de esas voces dentro de ti, hay un pensamiento que te impulsa que es gracias al cual te mueves, y otro que identificas como una voz incesante que te está comunicando.

Hay un pensamiento que se ha ido alimentando y es más

fuerte y persistente.

Si es positivo, quizá te esté ayudando a superar algo, a trabajar o levantarte, es el pensamiento tipo “Yo puedo cuidar de mis hijos”

Pero muy frecuentemente nos llegan pensamientos como “¿Para que vas a asistir a esa reunión de ex graduados, allí a nadie le importas?, serás invisible”

“Hay personas que tienen opciones maravillosas en su vida, yo no soy de esas”

“¿Para qué lo intento?, ¡fracasaré!”

 Cuando nos repetimos este tipo de pensamientos negativos de manera rutinaria y automática comenzamos a creernos esa información.

Este tipo de creencias no nos dan oportunidad para reflexionar, actuar y ser diferentes.

Qué piensas y cómo lo piensas tiene un papel mucho más fundamental de lo que imaginas. Más aún: un pensamiento positivo o uno negativo afecta de forma muy diferente a diversos ámbitos de tu vida

Lo que piensas de forma constante, a largo plazo, de forma sostenida… Es lo realmente importante y con un efecto directo sobre tu actitud y tu forma de encarar el día a día. Cómo procesamos nuestro entorno y cómo ponemos fin a los posibles pensamientos negativos es lo que marca la diferencia.

Es momento de poner atención a tu higiene mental.

Antes de poner en práctica cualquiera de las estrategias, es importante que primero identifiques aquellos pensamientos negativos que están afectando tu vida.

Solo tienes que identificarlos (sin tratar de eliminarlos).

Algunas estrategias que pueden servirte, te las dejo a continuación.

La estrategia de la desviación

Dale un nuevo sentido a ese pensamiento, sin negarlo y sin juzgarlo.

“Estoy totalmente gorda”

Lo desvías así. “Sí, estoy totalmente gorda, que suerte que ya empecé este reto que me está llevando a mi peso saludable para siempre”

“Soy pésima en el trabajo, seguro van a botarme”

“Creo que esto no lo estoy haciendo bien, es probable que me cueste el empleo, pero antes voy a hacer una lista de cosas que puedo mejorar para ser eficiente”

 

La estrategia del signo de interrogación.

Cambia tu pensamiento a forma de pregunta es fácil.  Vuelve un pensamiento de impulso en una pregunta.

De esta forma tu pensamiento negativo termina en forma de pregunta y no de enunciado (o hecho). Por ejemplo:

 

Pensamiento negativo: “Estoy hecha una vaca, nada me queda bien”

Con el signo de interrogación: “en serio nada me queda bien?”

Pensamiento negativo: “Soy muy flojo y no hago nada bien”

Con el signo de interrogación: “en serio soy un flojo?”

Puedes tener una libreta a mano, y anotar tus pensamientos insistentes y negativos.

Cuando estés con calma en la noche, míralos y decide si alguno estaba cargado del momento o si realmente piensas eso, y ve quitándole fuerzas.

Esto te ayuda a analizar tu pensamiento, en vez de solo creerlo a ciegas.

 

La estrategia de la distracción.

Esta última estrategia es muy simple, y además está comprobada científicamente. Se ha repetido en muchos estudios científicos dando los mismos buenos resultados. 

Cuando aparezca un pensamiento negativo, solo distráete.

Ve a dar un paseo.

Si sientes que el confinamiento te genera encierro,  ponte a bailar, a hacer ejercicio o a aprender a pintar.

Obviamente estos son solo ejemplos, pero el objetivo es desviar tu atención hacia otra cosa que te haga sentir bien y encontrar la salida de emergencia de ese círculo vicioso.

La única regla es que está actividad para distraer tu mente sea 100% saludable (no se vale fumar o comer dulces, por ejemplo)

 

Agradecimiento.

Agradecer es mi terapia favorita.

Haz cada día una lista de mínimo diez cosas por las cuales agradeces, si quieres o pueden ser más.

Sin problema.

Agradecer siempre cambia nuestra perspectiva.

 

¡Estrategia extra! Aprende a Meditar

Se ha visto que cuando meditamos aprendemos a pensar nuestros pensamientos. Ser consciente de tu propia mente es distinto a solo pensar.

Pensar es algo que hacemos todos los días, todo el tiempo. Pero pensar tu pensamiento es una habilidad que se desarrolla, es un hábito.

Todo depende de ti mismo y de tu habilidad para dirigir tu atención a ciertos pensamientos e ignorar el resto. Contar con esta extraordinaria habilidad en tu vida está en tus manos, y una forma fácil de lograrlo es meditando .

Habrás de repetir esta rutina muchísimas veces hasta que crees un hábito nuevo. Estarás cambiando la forma en que te relacionas con los pensamientos negativos que surgen en tu mente.

Cada pensamiento tiene fecha de caducidad. Surge y se desvanece. Ten paciencia. Si esperas un poco ese pensamiento que te atormenta también pasará.

Cn el paso del tiempo surgirán menos pensamientos negativos en tu mente y si surgen podrás «desactivarlos» pronto y seguir tu día con naturalidad, tranquilidad y sin perturbaciones indeseadas.

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